[Ingredientes: .Insomnio: 50% .Ilusión : 25% .Desilusión: 25%]

miércoles, 7 de octubre de 2009

Dorian



Hablé con él y mientras le miré las manos.
Eran las manos que escribieron "..Que ya no recuerdo el momento en que me dijiste por última vez que el cielo se estaba abriendo".
Marc me dijo "Siéntete como en tu casa".
Y yo me sentí dentro de mis recuerdos.

[quizás ya la hayas escuchado, pero quisiera que la volvieras a escuchar con más atención]

domingo, 4 de octubre de 2009

Salvavidas


Me siento con la suficiente rabia, pena y fuerza para escribir. Esa frase lleva en mi cabeza varios días pero no sabía desencriptar que es lo que sentía. Ahora con un nudo en la barriga me propongo hacer un elogio a la vida anterior y a la vida que vendrá.

Todo esto lo pienso cuando un buen día te levantas y ves que reina el caos tanto en tu habitación como en el cenicero al que llamas corazón. Y buscas el salvavidas pero se aleja, el salvavidas con nombre de 5 letras y patillas se aleja y tu lo llamas pero cada vez se aleja más de ti y es cuando te entra un frío horrible que te cala en los huesos y no se va. Tu coges palitos para ver si puedes acercartelo porque te vas hundiendo poco a poco pero aunque parece que por momentos las ondas en el agua le acercan a ti la verdad es que se va y se va lejos. Entonces muerdes y lloras, también pataleas en el pasillo y sales a la calle con gafas de sol.
Te acuerdas de vidas pasadas y de amaneceres perfectos y parece que la memoria es traicionera y te parece que esto es ya el fin y que siempre ha sido todo miel pero ya no sé si soy yo o si es la realidad, la verdad que ya sé nada, solo que me costaría demasiado hoy en día no tener su presencia, sus abrazos y su risa.

Y ahí me ves cual cirujano, buscando las partes muertas, intentando aislar las celulas cancerigenas, tapando hemorragias, rompiendome la cabeza buscando la enfermedad y sobretodo la cura. Porque está claro que querer nos queremos pero que enfermos estamos y yo busco fuerzas y esperanza del aire, de donde sea todo menos perder(te) la esperanza.
Yo, que me enamoraba del primero que me prestaba atención y no sabía decir que no, soy tu proyecto. El proyecto del blindar a una persona, de sentarla y decirle "no eres menos, eres más", de darle un mínimo para que pueda hacer un máximo. Pues bien, ya soy persona y media pero me vuelvo un cuarto si siento que te enrabias conmigo, que me guardas rencor, porque te quiero como estoy segura que nadie te ha querido, con la fuerza de todos los amores inperfectos que tenía de antes sumandole tu trozo y el resultado es algo tan potente que no sé manejar y pega rayos a doquier, quemando(nos).

Pero una vez más, Maryu, osea yo, sale al rescate porque no cree que esto sea una causa perdida y cuando más lejos cree ver el salvavidas aumenta su ingenio y sus ganas por acercarlo y recurre a cualquier artimaña, porque ama demasiado ese chico tranquilote que le alegra los días para dejar que se vaya poco a poco pero evidentemente si el salvavidas tiene prisa por marcharse me quedaré diciendole adiós desde la orilla.

Mientras, yo, cirujana y náufraga, sigo pensando y deseando atrapar ese salvavidas de una vez por todas para volver a abrazarme a él día a día hasta que me haga abuelita.